“LOS TRIUNFOS COLECTIVOS SON POSIBLES”

SEIS ALTOS MANDOS DEL EJÉRCITO, ENTRE ELLOS EL ÚLTIMO DICTADOR BIGNONE, RECIBIERON PENAS DE ENTRE 25 Y 17 AÑOS DE CÁRCEL COMÚN Y EFECTIVA POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS EN CAMPO DE MAYO. PRIMER TRAMO DE UNA MEGACAUSA EN LA QUE EN BREVE TENDRÁN QUE RESPONDER MÁS REPRESORES.

Por Pamela Argañaraz

A 169 días de iniciado el primer tramo de la megacausa de Campo de Mayo, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martín dio a conocer las condenas contra los represores que actuaron en ese centro clandestino. El último dictador Reynaldo Bignone, el ex jefe del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo, Omar Riveros, y el ex jefe del Departamento de Inteligencia de la guarnición, Ezequiel Verplaetsen, recibieron 25 años; el ex coronel Carlos Tepedino, 20; Jorge Osvaldo García, ex director de la Escuela de Infantería de Campo de Mayo, 18; y Eugenio Guañabens Perelló, ex director de la Escuela de Servicios para Apoyo de Combate “General Lemos”, 17. El ex comisario Germán Montenegro, en tanto, fue absuelto. “Los delitos de estas condenas fueron considerados de lesa humanidad y por mayoría. El cumplimiento de las penas será en un Servicio Penitenciario Federal, revocando de esta manera el pedido de prisión domiciliaria”, sentenció en su lectura la jueza Marta Milloc, a quien secundaron durante el proceso los magistrados Héctor Sagretti y Daniel Alberto Cisneros. Las palabras de la jueza despertaron en el público un grito de alegría. Triunfo colectivo El debate oral comenzó el 2 de noviembre de 2009 a las 9.50 con una multitud en la calle y a sala llena en el interior de tribunal. El 20 de marzo pasado el panorama era aún más impactante, más gente y mucho mayor la expectativa. Por la mañana, los acusados tuvieron sus últimas palabras y por la tarde se supo el veredicto. Bignone, Riveros y Guañabens Perelló dieron a conocer sus declaraciones impregnadas de quejas sobre la forma y modo en que se realizó este juicio y no faltaron las justificaciones sobre el terrorismo estatal de aquella época, la cifra de desaparecidos e incluso, absurdamente, el mismo Bignone afirmó que los nietos apropiados no eran más de 30. Estaba previsto que a las 16 se diera a conocer la sentencia pero al lugar no paraba de llegar gente ansiosa por saber el resultado de tantos años de espera. En la entrada principal tres policías contenían y explicaban el motivo de por qué se limitaba el ingreso. Una mujer dedujo que las personas que presenciaron la audiencia de la mañana se habían quedado en el interior del recinto para no perder sus lugares. Efectivamente, fue así. La sala estaba colmada, nadie quería dejar su asiento. Como para desmentir las cifras sobre nietos recuperados esgrimidas por Bignone, en la sala se encontraba el nieto recuperado número 101, Francisco Madariaga Quintela (que nació en El Campito, como Pablo “Tato” Casariego y Bárbara García Recchia, también nietos restituidos). A su lado estaba Abel Madariaga, su padre, que prestó testimonio el pasado 1° de diciembre por la desaparición de quien fuera su compañera, Silvia Mónica Quintela (llevada a Campo de Mayo embarazada de cuatro meses de Francisco). Aquel día Madariaga prometió seguir buscando a su hijo; ahora esperaban juntos el veredicto, uno al lado del otro, luego de su encuentro el pasado 23 de febrero en la Casa de las Abuelas. Cerca de ellos estaba sentada en primera fila la presidenta de la Asociación,Estela Barnes de Carlotto. La lectura no se iniciaría hasta que todos los que pudieran entrar lo hicieran. Los tres cuerpos de sillas estaban casi llenos. Los familiares miraban la hora y no dejaban de sostener las fotos de las víctimas,que estuvieron presentes durante todo el proceso judicial. Los imputados no estuvieron dentro del salón escuchando el veredicto, sino que lo hicieron –obligados por ley, desde luego– en un cuarto contiguo. Los abogados Carlos Palermo y Juan Carlos Tripaldi fueron quienes recibieron la decisión de los jueces sin la presencia de sus defendidos. Finalmente, a las 17.30 la sala se silenció.Fotos en alto.Comenzaba la lectura y sólo se escuchaba la voz de la jueza Marta Milloc. La justicia llegó y nadie dudó en demostrarlo. Abrazos, besos, llantos y emoción apartaron la mirada que todos los medios tenían sobre los jueces, para focalizarse en los familiares de las víctimas que le dedicaban este triunfo a los jóvenes de las fotos. Las distintas agrupaciones cantaron a los gritos, pero todas se mantuvieron en silencio y aplaudieron cuando la Agrupación 26 de Julio recordó a “Cacho” Scarpati, cuyo aporte de datos y precisiones sobre lo ocurrido en Campo de Mayo resultó clave en este juicio. En la entrada,la gente en la calle esperaba con cámaras para registrar cada momento del día que se hizo justicia. Bignone ya había sido imputado por causas de secuestro, tortura y asesinatos ocurridos en Campo de Mayo, pero antes de ser juzgado fue liberado por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Sobre esto, en su declaración de la mañana dijo: “La obediencia es intrínseca en la actividad militar. Jamás un subordinado mío dejó de cumplir órdenes. Mis órdenes fueron en función del servicio militar”. Un poco más de cinco meses duró este debate en donde quedó demostrado, como sintetizó un abogado de la querella, que “los triunfos colectivos son posibles”.

NOTA EXTRAIDA DE

PUBLICACION DE LAS ABUELAS DE PLAZA DE MAYO POR LA IDENTIDAD, LA MEMORIA Y LA JUSTICIA

AÑO XI • Nº 90 • MAYO 2010

 

 

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