Aclaración:
Soy
un periodista del programa Hipótesis, de LT
8, Radio Rosario, Argentina.
Les escribo para sacarlos de un difundido error, en el que han caído
involuntariamente.
El cacique Guacaipuro Cuahutemoc no existe y por
lo tanto no hizo ninguna exposición en ninguna reunión
de jefes de estado.
Fue el nombre que adoptó el periodista venezolano Luis
Britto García, para difundir publicar dicho texto
en el diario “El Nacional”, de Caracas, el 18 de octubre
de 1990, pero que al pie de la nota firmó con su nombre. Ese
mismo periodista hizo ahora una nueva versión, referida a la
frase del Rey Juan Carlos,"¿Porqué
no te callas?", que reenvío aparte.
Cordialmente
y siempre a sus órdenes, Luis Ortolani Saavedra
Exposición
del Cacique Guaicaipuro Cuauhtémoc ante la reunión de
Jefes de Estado de la Comunidad Europea (8 de marzo del 2002)
A 504 AÑOS - Es muy probable
que muchos hayan leído o escuchado esta magnífica exposición
del Cacique Gualcaipuro Cuauhtemoc, pero es bueno recordarla ahora,
a pocos días de un nuevo aniversario del "descubrimiento"
de América. Cuando
el Cacique Cuauhtemoc dio su conferencia ante la reunión de Jefes
de Estado de la Comunidad Europea, no sabía que estaba exponiendo
una tesis de Derecho Internacional para determinar la verdadera deuda
externa, ahora sólo resta que algún gobierno latinoamericano
tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales
Internacionales, con lenguaje simple, que era trasmitido en traducción
simultánea a más de un centenar de Jefes de Estado y
dignatarios de la comunidad europea, el Cacique Gualcaipuro Cuauhtemoc
logró inquietar a su audiencia cuando dijo:
|
-
Aquí pues yo, Gualcaipuro Guatemoc, a venido a encontrar
a los que celebran el encuentro.
- Aquí pues, yo, descendiente de los que poblaron la
América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar
a los que la encontraron hace sólo 500 años.
- Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos
y es bastante.
- Nunca tendremos otra cosa.
- El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída
por Judas a quien nunca autoricé a venderme.
- El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga
con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países
enteros sin pedirles consentimiento.
-
Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos
y también puedo reclamar intereses. Consta en el
Archivo
de Indias, sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma,
que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San
Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos
de plata provenientes de América.
-
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque seria pensar
que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
|
- ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzia de figurarme
que los europeos, como Cain, matan y niegan la sangre de su hermano!
- ¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los, calumniadores,
como Bartolomé de Las Casas, que califican al encuentro como
de destrucción de las Indias, o a Arturo Uslar Petri, que afirma
que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea
se deben a la inundación de metales preciosos.
- ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata
deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos
amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo
contrario seria presumir la existencia de crímenes de guerra,
lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución
inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.
- Yo, Gualcaipuro Cuauhtemoc, prefiero pensar en la menos ofensiva
de estas hipótesis.
- La fabulosa expoliación de capitales no fueron más
que el inicio de un plan «Marshall lesuma», para garantizar
la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por
sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del
álgebra, el baño cotidiano y otros logros superiores
de la civilización.
- Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del empréstito,
podremos preguntarnos.
- ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable,
o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados
por el Fondo Indoamericano lnternacional?
- Deploramos decir que no.
- En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto,
en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio
mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas
de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
- En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria
de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses,
cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias
primas y la energía barata que les exporta y provee todo el
Tercer Mundo. - Este deplorable cuadro corrobora la afirmación
de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada
jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio
bien, el pago del capital y los intereses que tan generosamente hemos
demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir ésto, aclaramos
que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las
viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés,
que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo.
Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos
adelantados, más un módico interés fijo del 10
por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años,
con 200 de gracia.
- Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés
compuesto informamos a los descubridores, que nos deben, como primer
pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de
plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.
- Es decir, un numero para cuya expresión total, serían
necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso
total del planeta Tierra.
- Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto
pesarían calculadas en sangre?
- Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas
suficientes para cancelar ese módico interés, sería
tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial
irracionalidad de los supuestos del capitalismo.
- Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan
a los indoamericanos.
- Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención
que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que
los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización
o reconvención de Europa, que les permita entregárnosla
entera, como primer pago de la deuda histórica...»