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CÁMPORA
AL GOBIERNO, PERÓN AL PODER
En 1964, siendo presidente Arturo Illia, el general Perón
intentó regresar a la Argentina, de la que se había alejado
en 1955 a raíz del golpe de la “revolución fusiladora”.
Manifestó públicamente que quería volver “en
paz”.
La CGT preparó el terreno lanzando un plan de
lucha con ocupación de fábricas. El primer operativo se
realizó a mediados de mayo con la ocupación repentina de
500 fábricas por los trabajadores. Las movilizaciones fueron aumentando
y el 23 de junio se produjo un operativo donde intervinieron 1.150.000
obreros, quienes tomaron 4.200 establecimientos. En esos dias, en el local
de los trabajadores de la carne, en el barrio de Mataderos, se proyectó
una película en la cual el general decía: “he
de regresar este año, de manera que les pido que vayan preparando
las mejores condiciones. Si no, igual volveré al país.”
El 2 de diciembre voló desde Madrid hacia Sudamérica.
El avión hizo escala en Río de Janeiro y ahí las
autoridades brasileñas ordenaron el descenso de los pasajeros e
impidieron la continuación del vuelo. Brasil divulgó el
siguiente comunicado: “Atendiendo a la solicitud del gobierno argentino
y dentro del más elevado espíritu de colaboración
existente entre ambos países, el gobierno brasileño estuvo
de acuerdo en interrumpir en Río de Janeiro el viaje que el señor
Juan Perón realizaba en avión de Iberia. El señor
Perón regresó a Madrid el mismo día de su arribo
y en el mismo avión que lo condujera a este país.”
Unos días después el diario francés “Le Monde”
comentó: “El contratiempo de los peronistas demuestra que
el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica ha tomado una
clara posición contra todo intento de retorno al poder del ex presidente
argentino. La unanimidad casi total manifestada por los países
de América del Sur, incluída Paraguay para oponerse, o paralizar
la “operación retorno” se explica en gran parte por
las presiones ejercidas entre bastidores desde hace dos semanas por el
gobierno de Washington.”
Perón dijo entonces: “La respuesta de nuestros enemigos al
ofrecimiento de paz y al intento mio de entrar al país para lograrla
es la guerra. La responsabilidad de lo que ha de ocurrir en el futuro
recaerá sobre ellos, como así también las consecuencias”.
La RESISTENCIA PERONISTA se acentuó, así como la represión
brutal por parte del gobierno a las protestas obreras. Comenzaron a actuar
lo que Perón llamó “formaciones especiales”:
Montoneros, FAP, FAR…
En 1972 el presidente de facto Alejandro Lanusse provocó a Perón
manifestando que “no le daba el cuero para volver a la Argentina”.
Las medidas impopulares y la política de entrega al extranjero
de nuestro patrimonio nacional que llevaban a cabo los militares provocaron
una situación que para ellos era insostenible. El descontento popular
encontró su mejor expresión política a través
del Peronismo.
El 17 de noviembre de 1972, en medio de un impresionante operativo a cargo
de miles de efectivos de las fuerzas armadas y de seguridad en alerta
rojo, con miles de peronistas marchando bajo la lluvia (pese a la represión)
hacia el Aeropuerto de Ezeiza, Perón llegó a la Argentina
poniendo fin a 17 años de exilio.
Se quedó en nuestra Patria cuatro semanas. El 14 de diciembre,
al atardecer, dejó el país rumbo a Paraguay.
Durante el mes que nuestro general vivió con nosotros, la casa
de gobierno de la Argentina no fue la habitual Casa Rosada de Balcarce
50, sino el domicilio de Perón en Gaspar Campos 1065, Vicente López,
donde las reuniones políticas del más alto nivel (con participación
de los principales dirigentes políticos, de organizaciones sociales
y empresariales y cadenas periodísticas de Japón, Europa
y América) se realizaban durante casi la totalidad del día.
Se buscaba encauzar el futuro del país, que los militares ya no
podían garantizar de ningún modo. Miles de peronistas llegados
de todo el país se turnaban en la “custodia” callejera
de la casa de Perón durante las 24 horas.
Allí se gestó el Frente Justicialista de Liberación
(FREJULI) que competiría en las elecciones nacionales anunciadas
para el 11 de marzo de 1973.
La fórmula designada fue: Héctor J. Cámpora, para
presidente y Vicente Solano Lima, para vice.
Enseguida surgió el lema de campaña: “Cámpora
al Gobierno, Perón al Poder”.
A partir de ahí todo fue movilización, en esos tiempos de
la “juventud maravillosa”. Todos reclamábamos ser de
“la jotapé” o sea la Juventud Peronista, que era el
nervio motor de la aplanadora política que se preparaba para el
gran triunfo electoral del 11 de marzo. Todos decidimos que el compañero
Cámpora era “el hermano” de nuestro líder y,
como tal, nuestro tío. “El Tío presidente, libertad
a los combatientes”, “Perón, Evita y el Tío
Camporita” eran algunas de las frases publicitarias de campaña
escritas en las paredes del país y repetidas a grito pelado en
todos nuestros actos públicos.
Miles y miles de jóvenes, junto a “los viejos” de la
Resistencia nos unimos provocando esta especie de nuevo 17 de octubre
del 45.
Los números del 11 de marzo fueron: FREJULI (Cámpora-Solano
Lima): 5.907.464 votos (49,59%) UCR (Balbín-Gamond): 2.537.605
votos (21,30%).
La UCR no reclamó ir a segunda vuelta.
¡Había que ver esos días las caras de Lanusse y los
integrantes de su camarilla!
Algunos cánticos callejeros se ocuparon de ellos: “Se está
poniendo de moda / tirar gorilas al mar. / Lanusse que es precavido /
está aprendiendo a nadar”. “Lanusse, Lanusse / mirá
qué papelón. / Habrá segunda vuelta… / la vuelta
de Perón”.
El Peronismo 26 de Julio , se siente heredero de aquella
Juventud Peronista de los años 70 y que por lo
tanto nuestras banderas están más vigentes que nunca:
Soberanía Política, Independencia Económica
y Justicia Social.
Caiga quien caiga, cueste lo que cueste.
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