Evita nos enseñó que los sectores populares deben participar en política si quieren mejorar su situación. "Sólo el pueblo salvará al pueblo" y "Sólo la solidaridad entre los humildes nos hará fuertes para enfrentar la voracidad insaciable de los poderosos" son dos de sus frases más emblemáticas.

La actividad política es inseparable de las personas. El drama de nuestro sistema político radica en que los "representantes” no representan los intereses del pueblo por más que hayan sido electos por la mayoría. Hay un divorcio entre lo que prometen los candidatos y lo que luego cumplen.

El pueblo, entonces, debe reasumir su soberanía. Para la práctica política no hacen falta galones ni diplomas. Cualquiera puede y debe participar ya que la política tiene que ser una actividad cotidiana, natural y masiva, porque lo que se pone en juego es el destino de la grandes mayorías. Por eso hay que participar activamente en la política, y no confiar sólo en votar cada 4 años.

Sólo así, a partir del esfuerzo y compromiso lograremos modificar la realidad ya que llorando y quejándonos no conseguimos nada. El recuerdo de Evita es el testimonio de una mujer de procedencia popular que le cambió la cara a la política. Con un discurso combativo, claro y preciso que no admitía dobles lecturas y una practica que no estaba separada de su prédica.

Y lo más importante: detrás de Evita estaba el pueblo. Un pueblo que protagonizó gestas como la del 17 de Octubre del 45, donde liberaron a Perón o el 22 de Agosto del 51, donde 2 millones de personas reclamaron la vicepresidencia para Evita. El Peronismo es sinónimo de pueblo organizado para la lucha.
Compañeros: Tenemos que unirnos desde abajo y organizarnos desde acciones pequeñas hacia otras más complejas y así elevar el nivel de conciencia y organización y así seremos: “ artífices de nuestro propio destino y no instrumento de la ambición de nadie.”

 
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