el propósito
del pueblo argentino de consumar su emancipación económica
de los poderes capitalistas foráneos que han ejercido su tutela,
control y dominio, bajo las formas de hegemonías económicas
condenables y de los que en el país pudieran estar a ellos vinculados.
A tal fin los firmantes, en representación del pueblo de la nación,
comprometen las energías de su patriotismo y la pureza de sus
intenciones en la tarea de movilizar las inmensas fuerzas productivas
nacionales y concertar los términos de una verdadera política
económica, para que en el campo del comercio internacional tengan
base de discusión, negociación y comercialización
los productos del trabajo argentino, y quede de tal modo garantizada
para la República la suerte económica de su presente y
porvenir. Así lo entienden y así lo quieren, a fin de
que el pueblo que los produce y elabora y los pueblos de la tierra que
los consumen, puedan encontrar un nivel de prosperidad y bienestar más
alto que los alcanzados en ninguna época anterior y superiores
a los que puedan anotarse en el presente. Por ello, reafirman la voluntad
de ser económicamente libres, como hace ciento treinta y un años
proclamaron ser políticamente independientes.
Las fuerzas de la producción e industrialización tienen
ahora una amplitud y alcance no conocidos y pueden ser superados por
la acción y trabajo del pueblo de la República. El intercambio
y la distribución suman cifras que demuestran que el comercio
y la industria se expanden conjuntamente con aquellos. La cooperación,
que contribuye a fijar de manera permanente las posibilidades humanas,
será activada hasta alcanzar el completo desenvolvimiento que
demandan las nuevas concepciones del comercio y empleo mundiales de
las energías.
A su término, una vez leída esta declaración y
preguntados si querían que las provincias y territorios de la
República Argentina tuviesen una economía recuperada y
libre del capitalismo foráneo y de las hegemonías económicas
mundiales o de las nacionales comprometidas con aquéllas, aclamaron
y reiteraron su unánime y espontáneo, así como
decidido, voto por la independencia económica del país,
fijando por su determinación el siguiente.
Preámbulo
Nos, los representantes del pueblo y del gobierno de la República
Argentina, reunidos en Congreso Abierto a la voluntad nacional, invocando
la Divina Providencia en el nombre y por la autoridad del pueblo que
representamos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra la justicia
en que fundan su decisión, los pueblos y gobiernos de las provincias
y territorios argentinos, de romper los vínculos dominadores
del capitalismo foráneo enclavado en el país y recuperar
los derechos al gobierno propio de las fuentes económicas nacionales.
La nación alcanza su libertad económica para quedar, en
consecuencia, de hecho y de derecho, con el amplio y pleno poder para
darse las formas que exijan la justicia y la economía universal,
en defensa de la solidaridad humana.
Así lo declaran y ratifican ante el pueblo y gobierno de la nación,
el gobierno y pueblo aquí representados, comprometiéndose
uno y otro al cumplimiento y sostén de ésta, su voluntad,
bajo el seguro y garantía de sus vidas y honor. Comuníquese
a la nación, y en obsequio del respeto que se debe a los demás
Estados, detállense en un manifiesto y acta las fuentes determinantes
de esta solemne declaración, dada en la Sala de Sesiones del
Congreso de las Provincias Unidas, donde en mil ochocientos dieciséis
se proclamara la independencia de la República, y refrendada
por los representantes del pueblo y gobierno argentinos aquí
reunidos.
Juan Perón, Presidente de la Nación,
y demás firmas de los representantes